Ayer nos leí, te daría miedo si supieras dónde o cómo, de cualquier forma nos leí, ese año nuevo éramos demasiado felices, todo era simple, fácil, y al vernos así, diciéndonos que nos queríamos en intervalos de 5 minutos, me pregunté en qué momento dejamos de sentir que el otro lo era todo, en qué momento dejaste de decirme que comiéramos cosas de gordos juntos y lo cambiaste por un simple “vamos a comernos”, en qué momento dejaste de ponerme caritas con corazones en los ojos para mandarme mensajes diciéndome “niña pendeja e inmadura”, o en qué momento dejaste de jugar conmigo después de hacer el amor, de meterte debajo de las cobijas de la cama de un hotel para abrazarnos y hacernos cosquillas, y empezaste a quitarme cuando quería abrazarte o a vestirte en cuanto terminabas. No te quiero como antes, a veces me parece increíble que en algún momento realmente sentí amor por ti, y hacías que todo en mí se acelerara; sin embargo, necesito entender, como siempre, necesito comprender, encontrar el momento exacto donde algo se rompió entre nosotros, ese momento en Alfie cuando ella rompe el vaso en la fiesta de año nuevo, y es palpable que todo se acabó. Si fuéramos una película podríamos encontrar el segundo exacto, podría. Pero no lo somos, y esos meses me parecen tan borrosos, tan saturados de todo y a la vez tan llenos de nada. Necesito recordarme que no fue mi culpa, como no la fue con él, que si con él no quería casarme y por eso terminamos después de 2 años, contigo nunca habría podido seguir sin sentir que los dos estábamos en el lugar incorrecto, con la persona incorrecta, queriendo menos por miedo y más por suerte respectivamente. Cuando él me habla tengo miedo, estuve a horas, tal vez minutos de arruinar lo que podría ser lo mejor de mi vida, y por qué, por que me hiciste creer que tuve más de lo que merezco, cuando en realidad siempre tuviste más tú de lo que vas a tener, y yo siempre habría tenido menos de lo que quiero. Te cuento, aunque sé que no te importa y no lo crees de esa forma, que es posible ser novia de tu mejor amigo, que la gente puede aceptarte y quererte por quien eres, como yo lo hice con él aún cuando había partes de él tan feas que nadie más habría querido, te cuento que estuviste tres meses conmigo y nunca te diste cuenta de lo que ese otro se dio cuenta en nuestra segunda cita. Te cuento que conocí a alguien, que cree lo mismo que yo, que estudia lo mismo que yo, que tiene la misma idea de ser amigos antes que otra cosa, que me conoce en mis malas, y créeme que mis malas ahora son peores desde que no duermo, y sin embargo sigue aquí, dejando ir todo lo malo, y riéndose conmigo por todo lo bueno. Te cuento que no es nada si no mi amigo y es todo lo que siempre quise de ti. 

Yo sé que no lo quiero y que nunca lo quise. Pero por alguna razón su nombre me desarma completamente, me pone triste, me hace mirar al suelo. Su recuerdo me hace buscar su cara entre la gente, mi corazón se acelera al ver un coche que se parece al que él tiene. Antes de dormir sueño con sus besos, y cuando duermo sueño que lo tengo al lado. Que nos despertamos entre besos. Sé que no lo quiero, ¿pero por qué lo espero? ¿Por qué lo que más deseo es que me mande un mensaje diciéndome que quiere verme?

Saboteo mis relaciones para no tener que decir que no, o explicarle a la gente por qué estoy con alguien que no les parece.

"When one door of happiness closes, another opens; but often we look so long at the closed door that we do not see the one which has been opened for us."
Helen Keller (via daddylookingforhisbaby)

pinitmyway:

Amiga:
¿Por qué nos esforzamos en engañarnos? ¿por qué es tan difícil aceptar el rechazo? ¿por qué no podemos mirarnos en el espejo y decir -no te quiere, no le importas y eso no es malo-?